De lo individual a la solidaridad colectiva

En tiempos donde el individualismo y la desconfianza se ven como naturales y atraviesan de manera transversal a la sociedad, se percibe a cada uno mirando su espacio y cuidando “su quintita”. Pero, rompiendo ese molde, surgen iniciativas que se repiten y se enlazan: por alguna razón coinciden y generan fenómenos de raíz individual, pero de una profunda y solidaria generosidad colectiva.

 

 

Hace unas semanas, el programa documental “Hambre de Futuro”, que se transmite por LN+, visibilizó la realidad del Pueblo Nivaĉle en la provincia de Formosa, con una serie de notas en las cuales se presenta la cotidianeidad de este pueblo, el acompañamiento de APCD en el territorio y distintas situaciones, que tienen que ver con la marginación y olvido, desde lo geográfico a lo social.

 

El equipo de Hambre de Futuro tomando imágenes de la comunidad de El Algarrobal.

El equipo de Hambre de Futuro tomando imágenes en la comunidad El Algarrobal

Una de las notas se centró en la entrevista a Romina, una adolescente de la comunidad de San José, localidad de Río Muerto, quien transmitió sus ganas de seguir estudios terciarios, de progresar y ayudar a su comunidad, su verdadero “Hambre de futuro”.

Así contaban la historia de Romina, una joven que quiere seguir estudiando para convertirse en enfermera.

Así contaban la historia de Romina, una joven que quiere seguir estudiando para convertirse en enfermera.

No era la primera vez que, a través de acciones articuladas, visibilizamos la existencia de este pueblo o de otras realidades de las comunidades indígenas con las que trabajamos, nunca pasó de llamados aislados o algunos pocos correos en los que el abrazo solidario y cariñoso (siempre necesario) nos alentaba a continuar, a no aflojar. 

Esta vez fue distinto, por alguna razón, el abrazo, la comprensión y el cariño, se multiplicaron por cientos, hasta pasar los 1000 y llegar casi a 1300 personas, los abrazos se convirtieron en ofrecimientos, propuestas (sobre todo para los estudios de Romina) luego en apoyo y ayuda monetaria, para Romina y para que nuestra institución continúe y multiplique acciones con el Pueblo Nivaĉle. De pronto nos encontramos con mucha gente que apoya nuestro accionar y ayuda a financiarlo, desde donaciones de $1000 a donaciones de $300.000, cada quien cuanto podía, construyendo colectiva y anónimamente, una red de apoyo a estas acciones que ayudan a dignificar y nos dignifican. 

Imágenes tomadas de las redes de La Nación para Hambre de Futuro

 

Cuando la gente encuentra razones que le son creíbles y válidas, se sensibiliza y surge la solidaridad de manera espontánea. Aquel abrazo se convierte en contención, en confianza e invita a juntarse y andar (como en la canción). 

En APCD nos sorprendimos primero y nos alegramos, después en el análisis, todavía incompleto entendimos que no estamos solos, que la gente sostiene la convicción de que es juntos, un granito de arena cada uno, y la sonrisa como bandera. 

Gracias a todos los que en estos tiempos nos sostienen, nos ayudan, acompañan y alientan de maneras diversas, con una palabra, un abrazo, una carta o con dinero; todo suma y ayuda a seguir soñando con un mundo con mayor tolerancia, conciencia, igualdad y amor.

Comentarios cerrados.